Peña de Chafariños,
hoy cubierta de ramaje,
en el día contemplas el sol,
por la noche lanzarás
una voz de eco al valle.
Fuiste y eres tan nombrada
por las gentes de tu pueblo,
tú tienes tantos refranes,
tú tienes tantos, tantos secretos
en tus grutas ocultados.
Los contaban los pastores
estando con sus ganados,
cuántas cosas contarían,
alegrías y también penas
por el hambre y por el miedo
que pasaban
en los tiempos de la guerra
¡Ay Peña,
tienes tantas cosas bellas!
Hoy te encuentras toda vestida
de piornos y escobales,
y en primavera florida.
Los cerros y la carqueisa
verdes como el agua del mar
y en medio de tus grietas
medran las ramas verdes,
verdes de un rebollo albar. |
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Al lado nace una fuente,
nace entre piedra raliza
cubierta de callapazos,
deja el hielo desprenderse
por las ramas de los cardos.
Ríe el agua cuando pasa
por debajo de su sombra,
como pasa tan cerquita,
lanza frescor a tu sombra.
Dicen en la Peña Chafariños
hay un rebollo albar,
una campanita de oro
pa quien la sepa tocar
y una olla de veneno
por si te saliera mal.
Con la olla del veneno
se pueden equivocar,
más bien es una belleza
pa quien la quiera mirar.
Con el paso de los años
habrán ocurrido tantas cosas...
¿Quién sabe si algún día
hubo allí un rebollo albar
que le dio sombra a la roca?
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Peña de Chafariños,
eres digna de admirar,
¿Quién no pasó por allí
y se paró a contemplar,
quién no pasó por allí
y te dejara un cantar?
Peña de Chafariños,
tú eres la novia del valle,
llevas el ramo de Azahar,
hojas grandes verdes, verdes,
hojas de un rebollo albar.

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