La Cigüeña

   Cigüeña de plumas blancas,
de plumas negras,
haces tu nido
en lo más alto de la veleta,
te vas en otoño a emigrar
a otras tierras,
vuelves en Primavera
con tu pareja.

   Los pueblos te quieren
piden que vuelvas,
alegras los campos
con tu presencia,
respetaron tu nido
que lo dejaste
allí, en lo alto de la veleta.

   Llegaste a triunfar,
hoy estás protegida,
llevas tantos años
siendo nuestra amiga...

   Tú has sido siempre
la ilusión de los niños,
es una infancia
que todos vivimos,
cuántas alegrías
sembraban tus alas
y tu bonito pico,
repartías ilusiones
creíamos que traías
a nuestros hermanitos.

   Hoy que ya saben
que todo es mentira,
que no traes niños,
si pasas volando,
volando a tu nido
ellos te siguen mirando
y quieren saber
qué llevas contigo.

   Eres llamativa
y emocionante,
todo el que te ve
se para a mirarte,
los niños te quieren
te siguen mirando,
aquellos refranes
que vienen de antaño,
aquellos refranes
no se han olvidado.

   Cuando vas muy alta
que pasas volando
tu sombra aparece
abajo en el campo,
las flores refrescan
bajo tu sombrilla
a verla pasar,
y tus presas corren aprisa
para el matorral.

   Tu plumaje es blanco,
tus alas son grandes,
son grandes y negras,
tus patas tan largas,
bonitas y bellas,
cuando vas volando
pareces perderlas.

   Tus ojos pequeños
siguen tan abiertos,
ellos van buscando,
a encontrar comida
en medio del campo.

   El cuello estirado
fácil de doblarse,
tu pico dispuesto
por si hay que meterlo
entre los zarzales.

   Tú buscas comida
ya muy tempranito,
con rabia y paciencia
esperas y esperas,
paseas el campo
y no llega tu presa.

   Tus hijos en el nido,
al agua y al sol,
con hambre te esperan,
se pasan las horas
pero tú no llegas.

   Ellos tienen hambre,
tú piensas lo mismo,
no quieres volver
sin nada en tu pico.
¿Qué piensas, cigüeña,
cuando nada encuentras?
¿Piensas en tus hijos,
piensas en tu presa
o es que también
en algún momento
lloras de pena?

   Cigüeña,
cuántos sacrificios
guardas en silencio,
tus males y penas
cuando vas volando
los cuentas al viento.

  Tus hijos son grandes,
abandonan el nido,
se preparan
para un largo viaje
y se van contigo.

   Al llegar el Otoño
ya piensas en irte
a otras tierras,
es un largo viaje,
pero¿cuándo llegas?

   Fuertes rayos de sol,
tormentas y vientos
cruzarán tu camino.
Cigüeña,
¿qué estrella te guía
cuando pasas volando
los grandes mares
hacia lo desconocido?.

   Vuelve pronto, cigüeña,
esperamos tu vuelta,
que con alegría
nos traes la Primavera.

   Volverás a tu nido
que lo dejaste
en aquella iglesia
allí en lo alto
de la veleta.