La Mirla

Yo tengo en mi huerta
una planta bonita
que tiene espinos,
una mirla negra
con el pico rojo
hace allí su nido.

Lo hizo de hierba,
de plumas y musgo.
¡cuánto busca la mirla
para construirlo!

La planta
con sus largas hojas
de punta de espino
dispuesta a pinchar
a aquel que se acerque
o moleste su nido.

La planta es feliz,
oculta un secreto,
los pajaritos duermen
en medio de un gran silencio,
su flor les larga el perfume
al tiempo que les mueve el viento.

Con sus largas hojas
y su blanca flor
le da sombra al nido,
no quiere que el sol
con sus fuertes rayos
llegue a molestarles
cuando estén dormidos.

Ya tienen plumaje
y pueden volar,
la planta sonríe,
les desea suerte
al ver que se van.

Hoy por la huerta
no vuelve la mirla.
¿A dónde habrá ido,
en busca de un amor,
que no vuelve a su nido?

Tienes que volver
otra vez al nido,
no te marches más,
que un sitio mejor
no vas a encontrar.

En la primavera
la huerta llena de flores,
los altos cerezos,
el verde laurel,
y en medio del rosal
cantan los jilgueros
al amanecer.

Yo quisiera verte
volar por las ramas,
traerles comida
a los pajaritos,
saber que esperan
con el pico abierto,
allí acurrucados
dentro del  nido.

La planta te llama
que vengas a darle calor,
se siente muy sola
y sin tu cariño
ya no va a dar flor.