-Era una pareja
feliz
eran él y ella los padres,
con mucho cariño le ofrecen
parte de su hacienda,
ya que no importa el dinero
porque ellos aprecian
el campo y la tierra.- Ya
no pueden casarse este año
dijo el padre de ella,
el del mozo exclamó pensativo,
pues entonces
este año se deja,
porque yo también ando atrasao
con tanta faena.
-Que se casen el año que viene
después de la cosecha,
así entre ambos
les daremos tierra,
pa que el mozo ya siembre pa ellos
esta sementera.
- Y el mozo y la moza
con gran ilusión
aceptan la oferta,
el mozo labraba la tierra
y derrama las siete fanegas.
-El mozo regaba su trigo
con sudor de la frente morena,
en sus sueños
lo vio muchas veces
maduro en la tierra. |
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-Cargado en el
carro
junto ya en la era,
majado limpiado y blanqueado
tres veces por ella,
Agosto lejano
no viene no llega.-Ellos siguen felices
contentos de verla,
el trabajo de su sementera,
el trigo que daban
las siete fanegas.
-Agosto ya vino
su sol ya platea,
que ondear tan suave a los ojos,
que música aquella
la del choque de tantas espigas,
que la brisa serena
al compás balancea.
-La brisa,la brisa
una tarde radiante y serena
sopló violenta,
sopló con más fuerza,
levantó remolinos de polvo,
humilló las espigas al suelo
trajo nubes negras.
-Se pusieron los valles oscuros,
retumbaba
el trueno en las sierras,
vengadora cercana, tremenda,
zumbó la amenaza,
vibró la centella. |
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-Qué
rayo con su látigo,el vientre
de la nube cargada de piedra,
y en segundos
borró la ilusión,
de aquella humilde
y sencilla pareja.
-Dejó desolados los campos,
las espigas
ya no balancean,
el sudor que regó aquél trigo
se quedó desgranado
en la tierra.
-Qué triste está él,
cómo llora ella,
que se veía vestida de blanco,
veía su boda tan cerca,
se veía una esposa feliz,
y segando su trigo
en las tierras.
-Ya no pueden casarse los mozos
cuando ellos quisieran
y se dicen que esperan,
esperan a otra cosecha,
que el amor que se quiere
no puede romperlo
una tormenta de piedra.

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