FUSEROS, EL ASENTAMIENTO DE LOS BUSCADORES DE ORO
Es escasa la documentación
del pueblo de Fuseros, asentado entre el río Era y el de los Corros, con sus límites
dentro de los actuales de Quintana de Fuseros, contraposición de lo que fue antes y
durante el medievo, pues existen protocolos mediante los que en el siglo X y XI varias
personas donan sus bienes en Fuseros al monasterio de Santa Leocadia, no citándose el
nombre de Quintana y sí algún paraje como el de Llavallolos. Muy probablemente, por el
significado del nombre, se pudiera datar su origen en el segundo quinquenio a.C., época
en la que los romanos ocuparon el lugar, aunque pudiéramos ir más lejos en la
antigüedad de aceptarse que antes que los romanos estuvieron en estos lugares los
griegos, que enseñaron a los astures a explotar el oro, opinión a la que podríamos
inclinarnos si nos fijamos en topónimos del territorio como el teso el Griego, o la urbe
de los Tagarros (del griego tagas, ou), que significa estratega, sagaz, y se refería a la
tribu de los astures que habitaban esta comarca, o en palabras como yera, lera, era, (de
griego iénai), con el significado de arrojar y se refiere a las escombreras o yeras de
roca molida que podemos ver lanzadas al río Era para ser lavadas.
Enmarcados en la época de los años de los documentos que veremos y
por el conocimiento geográfico del lugar deducimos que Fuseros era un pueblo agrícola,
del que, por intereses y circunstancias socioeconómicas, con el acaecer del tiempo, sus
moradores se vieron en la obligación de trasladarse y englobarse en la población de
Quintana, pujante villa de su jurisdicción que surgió a manera de una urbanización
creada por la Orden de los Templarios, hacia el año 1178, cuando Fernando II les donó el
solar arrasado de Interamnium, empeñado en reconstruir los devastados pueblos del Camino
de Santiago tras la incursión del islamita Almanzor en el año 997 hasta la ciudad del
Apóstol. En esta urbanización debieron residir los señores de la Tenencia de Boeza.
Existen restos de la capilla o ermita de San Esteban en el paraje al
que da nombre este titular, lugar en el que también estaba el cementerio del pueblo. Su
estatua se conserva en la iglesia de Quintana.
La iglesia parroquial estaba dedicada a San Pedro y su altar se
encuentra en la actual de Quintana. Se conservaba un gran lienzo, también de este santo
patrono de Fuseros, expuesto en la sacristía de la iglesia de Quintana, a donde fue
llevado al despoblarse Fuseros, pero, desafortunadamente, ha desaparecido de su segundo
emplazamiento.
Cerca de Fuseros se encontraba el monasterio de Santa Leocadia, en el
lugar del Fontanal, del que sólo quedan restos de la torre de su iglesia, que era el
templo parroquial de Quintana, llamada iglesia de Nuestra Señora o iglesia de Nuestra
Señora del Fueyo, patrona de Quintana y su anejo de las Herrerías de Marciel.
Documentación acerca de Fuseros:
En el Tumbo Negro de Astorga:
"- Donación a Santa Leocadia el año 1045 de cinco hermanos llamados Domingo,
Susana, Jeremías, Vellita y Nonido. Los bienes están en Cabanillas y en Fuseros. (T.N.
nº 430).
- En 1072 Meninto y su esposa Gontina dan a Santa Leocadia su heredad en Fuseros (T.N. nº
425).
- En 1088 un tal Ziti Minelez dona a Santa Leocadia sus heredades en Fuseros en el
término de Llavallolos. "
(El término de "Llavallolos" está al lado de Eras de
Frades, donde se encuentran los depósitos del agua potable de Quintana. Deriva del latino
lavare y hace clara referencia, entre otros muchos topónimos, como Llavallos, Llavales,
Llaviega, Carrallavada, Lavandera..., a las explotaciones auríferas mediante el lavado y
erosión de montañas y grandes masas de tierra. Mal se le llama actualmente Valle del
Llobo).
En el Archivo Histórico Nacional:
- "El Códice 1197B del A.H.N. traduce, entre otros muchos documentos relativos al
Monasterio de Santa Leocadia, una donación del año 988 de un tal Murchi, "...
de toda su heredad en FUSEROS".
- En el mismo Códice antes citado, se traduce resumida otra donación al mismo
monasterio berciano fechada en el año 1118 en la que un tal Gonzalo Jalez
"dona una heredad en IGONA, que ahora se llama IGÜEÑA, " ...".
** Se cita a Jesús García García -Pueblos y Ríos Bercianos
(Ponferrada 1994).
Procedencia
del nombre de Fuseros:
Por la exuberancia de los ríos y arroyos, y las copiosas fuentes que rezuman en la Dehesa
y los manantiales (venales) de las praderas y montes del lugar pudiera tener su origen en
fuse - ros ( fuse adv. y ros, roris latinos), significando abundantemente húmedo.
Por otro lado, tiene la apariencia de derivar del verbo latino fundo,
fudi, fusum: fundar, construir, que tiene también la acepción de fundir, fabricar
mediante fusión. Esto nos induciría a pensar en una herrería o fundición, pero no se
encuentran escorias ni restos de ello en este lugar, sí en los Castros, donde los romanos
asentaron su castillo.
En la cima del Piedrafita nacen los ríos Era, Oureo y Los Corros,
torrentes que se precipitan por la montaña excavando valles para conducir sus aguas y
fundirse en este lugar, desde el que se prolonga el Era, como arteria del valle hasta
desembocar en el Boeza, del que es principal afluente.
Fuseros es el fondo de los valles, el llano, donde las corrientes se
amansan; era el lugar favorable para que los fossor -oris, los cavadores, los buscadores
de oro desenterraran y lavaran las arenas para recoger el oro arrastrado por los torrentes
desde la cima de Piedrafita, donde las peñas cuarzosas eran rotas, molidas y
precipitadas a estos ríos para extraer el oro que guardaban sus amarillas venas. Era el
lugar de los hoyos, fosos o fueyos, el territorio de los fosores o fuseros, nombre que
deriva del latino fodio, fodi, fossum, que significa cavar, excavar, desenterrar,
extraer... un metal, originándose el oficio de los fossores, buscadores de oro.
Reminiscencia de estas explotaciones auríferas son las gigantescas
escombreras de fragmentos rocosos de la Peña del Era y la Peña la Silva, rocas molidas
cuyos restos eran precipitados al valle hasta los ríos Era y Oureo, y los aglomerados
azufrosos en el lugar de Requejo (requiesco, requievi, requietum), lugar de remanso,
descansado y llano, en el paso del río Oureo, nombre que alude al precioso metal
aurífero. Otros nombres de parajes de Fuseros que compendian referencias a lugares y al
método de lavar erosionando utilizado para la explotación del oro son Llaviega,
Carrallavada (carus-lavare) o Llavallolos.
Todo ello nos convence para que afirmemos que el nombre del solar del
pueblo de Fuseros hace referencia a los cavadores, hoyeros, lavadores de las arenas,
buscadores de oro, cuyo origen es del latino fossum.
QUINTANA, UNA URBANIZACION DE FUSEROS
Quintana es un nombre muy frecuente en el Noroeste Hispano y hace
referencia a reconstrucciones, generalmente con una fortaleza, próximas a algún
asentamiento militar romano, como es el caso de Quintana de Fuseros, donde lo hizo la
Legión V; Quintana del Castillo en la ruta de Legio VII a Bérgidum y Galicia; Quintana
de Raneros y Quintana de Rueda, próximas a Legio VII la una y a Lanciatum la segunda, o
Quintana y Congosto y Quintana del Marco hacia la ruta de Brácara a Astúrica por
Petavonium y Argenteola. A esto hay que añadir y observar el cognomen de Quintana del
Castillo, y también que en Quintana de Raneros existe una calle llamada del Castillo y
que en Quintana de Fuseros, donde encontramos el solar de Interamnium Flavium, llamándose
ya Taurón o Toral, Alfonso III edificó un castillo para defensa de la villa, que
posteriormente Fernando II donó a los Caballeros de la Orden del Temple para reconstruir
esta población del Camino de Santiago que había sido destruida por Almanzor.
Quintana -ae (latino) o vía Quintana era la calle que atravesaba
la parte del campamento romano fundado por la Legión V, perfectamente observable en este
caso por la carretera al cruzar el lugar de las Eras, así como la vía principalis que
discurría por el sendero o camino que se dirige desde Refueyos hasta el Valle del Obispo
por el paraje de la Carnera, sobre el que se halla la Cadorniza (caput, -itis: cabeza),
donde se ubicaría el praetorium, dando esta afinidad castrense nombre al lugar de la
nueva urbanización fundada con motivo de la reconstrucción de Toral o Interamnium. Esta
colonia que habían fundado los romanos junto a su campamento para albergar a los colonos
de las tierras arrebatadas a los astures, fue destruido por primera vez en el año 457 por
el godo Teuderico II durante la persecución de los astorganos que se habían refugiado
allí tras el arrasamiento de Astorga, y sobre sus ruinas se reconstruyó la villa de
Taurón o Toral, que, asentado en la vía de Castilla a Galicia y siguiendo una vez más
el sino de la historia, fue devastado durante la incursión musulmana de Almanzor, cuando
éste destruyó por segunda vez Astorga, y con ellos el monasterio de Carracedo, en el
año 997, llegando hasta Santiago, acción que supuso una gran afrenta a la cristiandad.
Tras esta magna destrucción se tardaron más de cien años en
reconstruir parte del Camino de Santiago; la reconquista de las tierras cristianas y la
lucha contra los musulmanes era tarea de los reyes, por lo que el Arzobispo de la
diócesis compostelana hubo de llegar reconstruyendo hasta la incipiente villa de
Cacabelos, cuya iglesia inauguró en el año 1108; el levantamiento de Astorga era empeño
de su obispo, y pasaban los años y el camino de los peregrinos entre Castro Ventosa y
Astorga no se acababa de rehacer, por ello el mismo rey Fernando II se encargó de la
reconstrucción de Taurón, antiguo Interamnium, y para ello donó su territorio y
castillo arruinado, construido por Alfonso III en el año 884, a la Orden de los
Caballeros del Temple, cuya repoblación planificaron en un nuevo sitio entre Toral y Fuseros, pueblo que, asentado al pie de Piedrafita, había resistido los contratiempos por
estar más alejado de la vía que iba de Castilla hacia Galicia, lo que aconsejó el
desplazamiento y la creación de una urbanización nueva más cerca de Fuseros. Mas,
desafortunadamente para Quintana y pueblos del antiguo Camino, Fernando II cedió ante la
presión del obispado, que había encauzado a los peregrinos por Foncebadón a la Puebla
de San Pedro, aldea que cambiaría el nombre por Ponferrada, enviando a los Templarios a
dicha población, que se convertiría en un símbolo para ellos y, posteriormente con la
desaparición de la Orden, el sigilo del sitio de Interamnium Flavium que en principio se
les había donado.
La repoblación de Toral o Interamnium surgió como algo integrado a
Fuseros, como una urbanización diseñada para volver a ser algo grande, en la que se
fueron integrando también las gentes del mismo Fuseros. Podemos deducirlo si nos fijamos
en que casi cien años después de la destrucción de Toral no existe una población
definida distinta de Fuseros, así hemos visto cómo las donaciones que en el año 1072 ó
en el 1088 fueron hechas al monasterio de Santa Leocadia eran heredades o fincas en
Fuseros, y otras en Cabanillas y Fuseros; no existen términos rústicos o urbanos
intermedios alusivos a Quintana.
En la alta edad media a un centro o núcleo urbano que formaba este
notao de urbanizaciones o villas rurales comenzó a llamársele Quintana, de aquí el
nombre de Quintana de Fuseros que aparecerá probablemente a finales del siglo XIV,
despoblándose totalmente Fuseros e integrándose en él.
Fuseros fue un pueblo que
surgió al principio de la romanización y describe la actividad y el asentamiento de los
fossores, de los lavadores de las arenas, los buscadores de oro (fusores, fuseros, fueyos,
hoyos). Quintana es la reconstrucción de Interamnium Flavium o Toral, iniciada por los
Templarios, en una urbanización de mansiones o núcleo urbano nuevo en el término de
Fuseros, ponderando así el nombre de Quintana de Fuseros.

|