Vías Romanas entre Bracara y Asturica

Partiendo desde Astúrica, la primera mansión era Interamnium Flavium, a una distancia de 30 millas; desde ésta hasta Bergidum Flavium había 20 millas.
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    Una legión no era solamente un grupo de hombres que luchaban juntos;los médicos debían cuidar las enfermedades y heridas de los legionarios;los artesanos debían ocuparse del buen estado de las carretas, corazas y armamento de la legión; los escribanos se encargaban de la correspondencia y la mensajería, de los salarios, almacenes, propiedades y testamentos de los soldados, así como de los despachos y la asistencia a los mandos superiores; los constructores y los arquitectos eran siempre necesarios, pues el ejército debía construir edificios públicos, canales, calzadas, y sus campamentos y fuertes.
    Las calzadas romanas eran construidas por el ejército y pensando en las necesidades del ejército, aportando posteriormente gran beneficio para la vida civil, el comercio y la población. Iban desde las bases del ejército hasta las capitales de provincia y unían las guarniciones y colonias entre sí, de modo que los soldados podían desplazarse rápidamente a cualquier punto en el que hubiera disturbios o sublevaciones.
    Estas vías seguían rutas lo más directas posibles, e iban prácticamente en línea recta durante distancias largas, si bien debían hacer pequeños zigzagues para evitar relieves prominentes, desfiladeros y arroyos. Los topógrafos establecían la ruta a seguir, siendo una tarea fácil si se trataba de unir dos puntos en un terreno llano, pero complicado si se debía trazar una línea recta en una zona montañosa o de bosques. En estas zonas montañosas utilizaban antorchas o señales luminosas para hacer el trazado, que se hacía al atardecer o al amanecer; desde cada señal se veía la anterior y la siguiente, ajustándose para formar una línea recta, que se convertía en el trazado provisional. Posteriormente, siguiendo esta ruta provisional, marcada a intervalos con estacas o piedras, se transformaba en una ruta práctica, variando la línea hasta dar con una ruta más sencilla si en algún punto se encontraban con un terreno especialmente difícil. Estas señales luminosas se colocaban en puntos elevados, siendo aquí donde se producían los cambios y correcciones de dirección.
    Su ejecución se hacía por tramos que, bajo la supervisión de un oficial arquitecto, se encargaban a grupos de soldados, que a su vez se hacían ayudar por los nativos o colonos, obligados o no, para ejecutarlos. Al finalizar la construcción de un tramo, se inspeccionaba y, según la calidad del trabajo y la rapidez con la que se había llevado a cabo el mismo, los soldados ejecutores eran premiados y, conforme a la gratificación, escribían el nombre del cónsul o emperador en los miliarios.
    Los soldados romanos habían ocupado la tierra de los astures y crearon una línea de asentamientos militares desde el río Esla hasta el Navia, próxima a las estribaciones montañosas del norte, uniendo Lugo y León. Esta línea formaba una frontera, tras la que se acamparon los sublevados astures, y la recorría una vía, a lo largo de la cual surgieron asentamientos de mansiones y colonias, como Interamnium, Bergidum, Uttaris, Ponte Neviae, Timalino y Luco Augusti. Esta fue la primera vía y la que usaban las legiones antes del año 29 a.C., y el principio de las que se crearon a partir de la pacificación, en el año 19 a.C.
    Entre los años 7 y 2 a.C. Augusto llevó a cabo una nueva división de las provincias de Hispania, creó los conventos jurídicos, y en ese período se produjo la fundación de Astúrica, nacida para ser la capital de la jurisdicción astur Augustana, fundación significativamente posterior a las de Interamnium y Bérgidum. Esta nueva división administrativa supuso una renovación en las vías de comunicación y en la fluidez del correo público (cursus publicus) innovado por el princeps romano. Astúrica no sólo se convirtió en un importante centro económico, sino que era el corazón de comunicaciones noroccidental de Hispania.
     Desde la vieja vía militar, que venía de Legio VII y se adentraba en el Bierzo por Interamnium, Bérgidum y Uttaris hacia Luco Augusti, Pria, Aquis Celenis, Tude, hasta Braga, se creó un enlace con la capital augustana siguiendo un trazado paralelo al río Tuerto hasta la Cepeda, en las proximidades de Quintana del Castillo y Villameca. Era la vía antigua, la ruta 19 del Itinerario de Antonino.
    De la colonización de Galicia surgió otra vía, llamada vía marítima que desde Brácara ascendía por Tuy, Caldas de Reyes e Iria y seguía hacia el noroeste por Brigantium (Betanzos), volviendo más arriba hasta Lugo, donde se unificaba con la 19. En el Itinerario de Antonino es numerada como la ruta 20. 
     Vespasiano impuso la sucesión dinástica Flavia y con él, reformista de la sociedad, surgió una nueva aristocracia en detrimento del antiguo poder senatorial, las legiones empezaron a reclutar sus efectivos en las provincias y se incorporaron las gentes indígenas a la ciudadanía romana, como las provincias de Hispania que recibieron el ius Latii  (derecho Latino) en el año 73 ó 74. A su muerte le sucedió su hijo Tito que siguió el estilo de gobierno marcado por su padre. En este período, durante el mandato de Tito Flavio Sabino Vespasiano y el de Tito Flavio Domiciano, se ejecutó la Vía Nova, entre el año 79 y 81, y a ellos se les dedicó el miliario de Interamnium. Es la ruta catalogada por los escribanos de Caracalla con el número 18.
    La Vía Nova, llamada de este modo porque así aparece escrito en los miliarios, además de serlo por haber sido construida posteriormente, con más de un siglo posterior a la construcción de la vía 19, era más directa que las dos anteriores que atravesaban Galicia y el Bierzo, partía de Bracara sobre la Antigua hasta Aquis Origines, Río Caldo, transformando su trazado y entraba en Galicia por Portela do Homen, subía por la comarca de Limia y seguía a través de la provincia de Orense por Nemetóbriga, Foro, Gemestario y Bérgidum, donde se unía de nuevo a la más antigua, la 19, siguiendo el mismo recorrido hasta Astúrica, convirtiendo sus hitos y ajustándolos a la nueva medida de la milla romana. Es en este lugar, en Bérgidum, donde aparece el laberinto de la dirección de la ruta y la dificultad de situar a Interamnium Flavium.
    Para entenderlo mejor, podemos decir que, cuando se escribió el Itinerario de Antonio, Bracara y Asturica estaban enlazadas por una vía, la Vía Nova, habiendo tres maneras de ir desde Bracara hasta Astúrica, una, por la Vía Nova; otra, siguiendo la Vía Nova hasta Aquis Origines, desviándose aquí por la Antigua hasta Aquis Celenis, Caldas de Reyes, desviándose aquí de nuevo por la Marítima hasta Lugo, donde se volvía a empalmar con la Antigua hasta Bergidum, ciudad en la que se enlazaba con la Nueva hasta Asturica, y otra siguiendo la Vía Nova hasta Aquis Origines, desviándose aquí por la Antigua hasta Bergidum, donde se empalmaba con la Nueva hasta Asturica.
    Además de estas tres rutas principales que iban de Bracara a Astúrica, había otra, la 17, que llegaba a la capital del convento jurídico Augustano por Petavonium,cerca de Santibáñez de Vidriales, junto a Benavente, y por Argentiolum, lo que nos indica que el número de las vías se iba asignando en el gabinete de Antonino siguiendo un orden geográfico correlativo ascendiendo hacia el norte peninsular.