
En Quintana de Fuseros proliferan nombres de lugares eremíticos, aledaños al pueblo,
como los de las ermitas de San Adrián, Santa Lucía, Santiaguiño, San Esteban, el Santo
Cristo o la campa de la ermita de Santiago. Pero donde se desarrolló una auténtica vida
monacal fue en el monasterio de Santa Leocadia, en el lugar del Fontanal, cuyo templo fue
posteriormente la iglesia parroquial de Quintana de Fuseros y su anejo, el barrio de las
Herrerías de Marciel, hasta el año 1807.
El tiempo ha conservado su derruido campanario y topónimos alusivos a
él, como Reguera de la Iglesia o Eras de Frades. 
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Referencias:
En el Tumbo Negro de Astorga:
"- Donación a Santa Leocadia el año 1045 de cinco hermanos llamados Domingo,
Susana, Jeremías, Vellita y Nonido. Los bienes están en Cabanillas y en Fuseros. (T.N.
nº 430).
- En 1072 Meninto y su esposa Gontina dan a Santa Leocadia su heredad en Fuseros (T.N. nº
425).
- En 1088 un tal Ziti Minelez dona a Santa Leocadia sus heredades en Fuseros en el
término de Llavallolos. "
El término de "Llavallolos" está al lado de Eras de
Frades, donde se encuentran los depósitos del agua potable de Quintana. Deriva del latino
lavare y hace clara referencia, entre otros muchos topónimos, como Llavallos, Llavales,
Llaviega, Carrallavada, Lavandera..., a las explotaciones auríferas mediante el lavado y
erosión de montañas y grandes masas de tierra. Mal se le llama actualmente Valle del
Llobo.
En el Archivo Histórico Nacional:
- "El Códice 1197B del A.H.N. traduce, entre otros muchos documentos relativos al
Monasterio de Santa Leocadia, una donación del año 988 de un tal Murchi, "...
de toda su heredad en FUSEROS".
- En el mismo Códice antes citado, se traduce resumida otra donación al mismo
monasterio berciano fechada en el año 1118 en la que un tal Gonzalo Jalez
"dona una heredad en IGONA, que ahora se llama IGÜEÑA, " ...".
Jesús García García -PUEBLOS Y RIOS BERCIANOS - (Ponferrada
1994).
En alusiones al monasterio de Santa Leocadia de
Castañeda se le sitúa en las márgenes del Sil, en el pueblo de su nombre, pero a parte
de la posibilidad de haber dos monasterios con el mismo nombre, se sabe según San
Genadio que fue fundado por los bienaventurados Valentino y Moisés el primer cuarto del
siglo IX, así como el de San Cipriano, cenobios en los que colocaron las reliquias de la
mártir orensana Santa Marina; a la muerte de los fundadores los monjes se dividen y el
obispo Indisclo lo convierte en una parroquia de la diócesis; siendo obispo,
posteriormente, San Gendio lo restaura y, a parte de seguir siendo parroquia, restablece
en él la vida monacal dotándolo con nuevas posesiones, y a él pertenecía el de San
Juan Bautista, de Toreno.
Bien, al que nos referidos en Quintana de Fuseros, está situado en las
afueras del pueblo, en el lugar del Fontanal, nombre que muchas veces hace referencia a
cenobios, entre Quintana y Fuseros; está cerca de la fundación del de San Cipriano, que
estaba en las cercanías de Noceda; debía estar cerca de población grande para que el
obispo lo convirtiese en parroquia, y la cercanía de Taurón, en el Camino de Santiago
así lo debía aconsejar, sabido es, además, que su iglesia fue la parroquia de
Quintana de Fuseros y el Coto de las Herrerías de Marciel hasta 1807; el obispo Indisclo
con el conde Gatón fue el repoblador de la Cepeda y Astorga siguiendo el mencionado
Camino de Santiago; las mayores y cuantiosas posesiones las recibe en Fuseros, Igüeña y
Noceda, y, como poseedor del de San Juan Bautista las pertenencias del valle del Sil
pueden ser de éste último, y, siendo su benefactor San Genadio, rico y emparentado
probablemente con la realeza, que recibe un trato especial de la nobleza, principalmente
de Alfonso III, dueño de Taurón donde edificó un castillo para la defensa de la villa,
avalan que sea éste el monasterio de Santa Leocadia, a las orillas del río Era, en
el Fontanal.  |