Quintana de Fuseros


Pueblo
asentado en la ladera oriental del castro astur las Torcas, en el Norte de la Comarca del
Bierzo. Su territorio ocupa el lugar más privilegiado del Alto Boeza, el valle del Era,
coronado por el pico de Piedrafita (1.770 m.), donde nacen sus tres ríos, el Era, el
Oureo y los Corros.
Altitud: 940 m.
Latitud: 42º42' 34.8442
Longitud: 6º21' 15.1934'' W
Huso: 30
Superficie: 31 km²
Habitantes: 324
Forma parte del Ayuntamiento de Igüeña y su Partido Judicial es
Ponferrada. Dista 100 Km. de León; de Ponferrada 38, y 18 de la villa de Bembibre.
Quintana es la
reconstrucción de la colonia romana de Interamnium Flavium, una urbanización de
mansiones o núcleo urbano nuevo en el término de Fuseros, a un lado y otro del
acueducto que sirvió al campamento de la Legión V y a aquella población, reedificación
encomendada por el rey Fernando II a los Caballeros del Temple. Integrada la población de
Fuseros en esta urbanización, en la alta edad media, a finales del siglo XIV ó XV,
comienza a tener una entidad propia y, situada en la vía arriera de Galicia a Castilla,
herencia de los correos romanos (cursus publicus), recibe el nombre de Quintana de
Fuseros.
En el año 1809 fue saqueado y quemado por los franceses en su retirada
de Galicia, durante la guerra de la Independencia, cuando perseguían a la Junta de
Gobierno de Bembibre, que se había refugiado en Quintana e Igüeña con parte de sus
archivos; por eso se ha transmitido la historia de "El año de la Gran Quemada",
hecho al que hace alusión una calle con el nombre de Quemada en la zona de la iglesia y
la alhóndiga, que fue la parte más afectada.
De Quintana de Fuseros contrasta Madoz en sus recopilaciones, sobre el
año 1845, que es de buenas aguas potables y pesca de truchas.
La historia del Valle del Era ha sido sigilada por el tiempo. Estaba
habitado por la tribu astur de los tagarros, cuyas mujeres, descubridoras de la
agricultura, gobernaban matriarcalmente sus familias, mientras que los hombres eran
guerreros y cazadores, y explotaban el oro, desmenuzando las rocas cuarzosas de las
montañas y lavando y erosionando las torcas y las lamas y arenas en las orillas del río
Era, el lago del Moural y las lagunas de Refueyos y la Lavandera.
Su territorio fue ocupado por el Imperio romano que extendía su
frontera hasta el norte peninsular desde Lanciatum hasta Bergido y Galicia. La Legión V
fundó su campamento en el lugar de las Eras y la Carnera, instalando el pretorio y mando
en la Cadorniza (caput), sobre la Corona de Refueyos, junto a la Burga, y construyó un
fuerte entre las lagunas de Refueyos y la Lavandera, que sería el emplazamiento de los
colonos, libres o esclavos, que habían traido para explotar el oro de las tierras
ocupadas juntamente con los astures de la zona. Pero Roma los explotaba sólo para sí;
los jefes astures ya no mandaban, las nuevas leyes del Imperio eran duras y férreas, los
impuestos fiscales eran mayores que lo que producía la explotación aurífera y la tierra
beneficiada. No tardó en producirse el levantamiento; la sublevación se extendió a la
mayoría de las tribus.
Los astures, en una lucha de guerrillas, pelearon por recuperar sus
tierras y su libertad desde sus torcas, castros y campamentos en las montañas, hasta su
rendición en la Batalla del Era, y, vencidos, Roma les obligó a prestar vasallaje y a
vivir en el llano, en el fuerte que habitaban los colonos, los artesanos, constructores,
carreteros, reparadores de armaduras o escribanos y los legionarios licenciados, lugar que
llamaban Interamnium por estar asentado entre los fondos de las lagunas desecadas, Fondo
las Llamas y Fondo la Vega. Los astures debían realizar sus asambleas (foros, forum),
celebraciones y ritos en él y considerarlo emplazamiento principal, con importancia de
capitalidad, y lo llamaban Toral o Tauralem, que significa fuerte, fortín.
Interamnium se convirtió en un punto cardinal para la vida romana; era
una colonia relevante y sus explotaciones auríferas ocupaban a gran número de gente,
surgiendo próximos otros asentimientos, como Fuseros, que nació como un poblado ligado
estrictamente a la extracción del oro, el lugar de los buscadores de oro, de los fosores,
los cavadores de las arenas (fodio, fodi, fossum, cavar; foso, fueyo, hoyo); los militares
romanos fortificaron el collado rocoso de Los Castros, cortando su esquisto,
amurallándolo, sobre el que en el siglo IX Alfonso III edificaría un castillo con un
pasadizo hasta el río,todo ello, junto a Interamnium, desde donde gobernaban las
explotaciones del valle del Era y sus colonias. Ya antes del dominio romano, existía otra
ciudad, la urbe de los Tagarros (término griego, tagos, estratega), que acogía a los
nativos, tribu de la que recibía el nombre.
Interamnium, como las ciudades de Hispania, recibió en el año 73 ó
74 el ius Latii (derecho latino) y su vida caminó ligada a Roma como una ciudad
importante hasta la decadencia del Imperio, cuando los suevos y otras tribus bárbaras
traspasaron los Pirineos. Fruto de esta invasión fue su total destrucción en el año
457, reconstruyéndose con el nombre de Toral o Taurón, que volvió a ser una relevante
villa del reino de León para la que el destino había reservado la misma suerte. Taurón
fue aniquilado durante la incursión islamita hasta Santiago de Compostela, al mando de
Almanzor, en el año 997.
Es fascinante contemplar el Bierzo y la lontananza de la llanura
maragata desde Piedrafita, donde imperan los arándanos, el amarillo dorado de la flor de
la genciana y el borboteo de las fuentes de los Manantiales de los Corros.
Las huellas de los astures y las señales de los romanos están presentes en los castros,
torcas y campas, perpetuándose en la Batalla del Era.

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