UNA VISITA A QUINTANA DE FUSEROS
Dado el interés natural de la zona, todo el año ofrece fechas óptimas para
visitar Quintana de Fuseros, si bien las mejores épocas las decidirá el visitante
conforme a sus aficiones, tales como la fotografía, panorámicas primavera-otoño,
senderismo, excelentes fuentes, mereciendo destacar entre muchos manantiales los de los
Corros, el del Piornal, el Brañín, Fuente la Braña y los venales de Fuseros, las
campas y la tradicional Braña con cabaña, en las inmediaciones de Piedrafita, señal
geográfica del I.N.G. cuya cota se sitúa a 1.770 m. de altitud, hasta donde merece la
pena llegar para contemplar más allá del Bierzo.
Fiestas

La cultura
festiva de Quinta de Fuseros se manifiesta principalmente en la evocación de sus Patronos
y la exaltación de la Cruz. Antiguamente existía la iglesia parroquial, que fue el
templo del monasterio de Santa Leocadia, y dos capellanías, la del Santo Cristo y la de
San Claudio. La iglesia de San Claudio (San Marcelo) es en la actualidad la parroquia y en
ella se conservan los retablos e imágenes procedentes de antiguos templos y ermitas
desaparecidos, como la de Santa Lucía, San Esteban o San Adrián.
Invención de la Santa Cruz, 3 y 4 de mayo

Es una fiesta
votiva que honra a Cristo Crucificado, titular de la ermita del Santo Cristo de la
Cabaña, donde se inician y realizan las actividades religiosas el día 3 de mayo,
conservando las costumbres de la antigua Cofradía de Las Animas, en la actualidad
extinguida. Su procesión es de reconocido mérito religioso y cultural, conocida como la
Procesión de las Animas o de las Mortajas, nombre proveniente de las túnicas vestidas
por las personas ofrecidas, que cumplen su promesa ataviándose con sudarios como si
hubiesen de ser recibidos por la tierra, amortajados, para mostrar su agradecimiento al
Santo Cristo por algún beneficio obtenido.
Esta procesión traslada todos los años al Santo Cristo, en su Cruz, a la iglesia de
Nuestra Señora, la Santa Madre, con la que permanece durante nueve días, tras los cuales
regresa en comitiva a su aposento, su ermita de la Cabaña, antigua y ejemplar
construcción. La devoción a este Santo Cristo ha trascendido del ámbito local.
San
Isidro Labrador y Santa Bárbara
Por la condición socioeconómica de Quintana de Fuseros tienen un trato especial
los días de San Isidro Labrador y Santa Bárbara, patronos de la agricultura y la
minería.
Los Patronos: Nuestra
Señora de la Asunción y San Roque
Durante los
días 15 y 16 de agosto se celebran las Fiestas Patronales, con solemnes procesiones y
exaltación Eucarística.
Nuestra Señora de la
Asunción
La imagen de
la Patrona, Nuestra Señora de la Asunción, procede del monasterio de Santa Leocadia.
Familiarmente la llamaban Nuestra Señora del Fueyo, lugar donde estaba el monasterio,
cuyo templo se convirtió en iglesia parroquial del pueblo de Quintana y del anejo
de las Herrerías de Marciel. En el año 1747 el cura quería pasar la celebración de los
oficios litúrgicos de la iglesia de N.S. a San Claudio, capilla dentro del núcleo de la
población. El sentimiento del pueblo se opone, resiste y protesta, pero en la iglesia de
N.S. sólo se celebraban ya los oficios en ocasiones solemnes, como Fiestas Patronales y
entierros, hasta que en el año 1807 desaparece por completo toda celebración y los actos
religiosos y conmemoraciones pasaron a celebrarse definitivamente en la capilla de de San
Claudio, nombre cristiano del militar San Marcelo. Con esta mudanza se produjo la de toda
la imaginería y efectos religiosos, y quedó aquel emotivamente como lugar de
enterramiento. El paraje se reconoce hoy con el nombre de Reguera la Iglesia o Fontanal, y
sólo se conserva la espadaña del templo, digna de ser cuidada.
Durante este traslado se generaron disputas y desavenencias entre el cura y los
parroquianos. Estos pretendían perdurar y hacer los cultos en su iglesia, la de Nuestra
Señora del Fueyo, y aquel se negaba a corresponder con ellos alegando la distancia
y dificultad del paso del río, probablemente carente de puente. Este pleito
originó que la tradición recuerde que la imagen de este Santo, efigie de soldado con
espada, representación del Santo Centurión de León, entristecido porque le habían
usurpado su morada y no le querían, huyó. El cura y los vecinos se aprestaron en su
búsqueda, apostando que su hallazgo sería juez de sus desavenencias, de modo que si lo
encontraban los parroquianos no se procedería al traslado de los Oficios, pero si era
hallado por el presbítero, como así aconteció en el sitio que llaman la Vega de San
Claudio, en las faldas de Piedrafita, se le honraría en el lugar más importante del
retablo, bajo la imagen del Todopoderoso Sostenedor del Universo, finalizando los litigios
y procediendo al traslado del Culto de la iglesia del Fontanal a la de San Claudio.
Durante el tiempo que duraron estas disputas, según se relata por los mayores,
desapareció insólitamente la valiosa cruz procesional de plata del monasterio,
juntamente con cálices y otros enseres de valor, quizás por un sigilado trasiego, o por
la petición de su depósito en los juzgados, o entregados para la cancelación de un
censo redimible, préstamo con vencimiento a voluntad del deudor, que había fundado el
Concejo de Quintana de Fuseros y Herrerías de Marciel para litigar sobre la mutación y
remoción de la iglesia parroquial, concedido por el convento de las Religiosas del
Santispiritus de Astorga bajo la fianza de unos bienes inmuebles, cuyos intereses iban
amortizando mancomunadamente cada año.
A cerca del monasterio de Santa Leocadia en el lugar del Fontanal, que, según la
tradición, fue fundado por una gran señora o princesa en el lugar donde fue hallado
ileso su hijo, tras ser arrastrado por las tormentosas aguas del río Era, se conservan
referencias de diversas donaciones en Cabanillas y Fuseros al monasterio de Santa
Leocadia en el Tumbo Negro de Astorga, hechas por personas de dichos lugares, así como se
citan otras transmisiones de heredades en Fuseros e Igona (Igüeña) a esta misma
fundación en el Códice 1197B del Archivo Histórico Nacional.
San Roque
San Roque fue
el primer símbolo de los caminantes, el protoperegrino cristiano que siguió la estela de
los Drúidas hacia el Finis Terrae, hasta la mitificación de Santiago Matamoros por el
usurpador rey Mauregato y Beato de Liébana, prólogo del Camino de Santiago.
La efigie del Patrono procede del lugar llamado Iglesuela, lugar donde se hallaba la
iglesia del desaparecido pueblo Toral, nombre con el que se reconstruyó Interamnium
Flavium. La villa de Taurón o Toral perteneció a Don García y luego pasó a ser
propiedad de Sampiro, notario y fiel servidor del rey, que llegaría a ser nombrado obispo
de Astorga, hasta que en el año 997 fue destruido por Almanzor a su paso, de grave
afrenta para la cristiandad, hacia Santiago, en cuyo honor quedó el topónimo de
Santiaguiño, lugar colindante a la Iglesuela.
Romerías
En la
actualidad sólo queda la del Santo Cristo de la Cabaña con la celebración de la
Procesión de las Mortajas, pero se nos ha legado un considerable número de topónimos
apadrinados por ermitas, como la de San Adrián, en el camino de Castilla por Fondo la
Vega, lo mismo que la de Santa Lucía en la Cruz de los Castros, la de Santiago en los
Mozones, la de San Roque en Santiaguiño o la Iglesuela y la de San Esteban en Fuseros,
cuyas imágenes y pequeños retablos se conservan en la iglesia parroquial. Además de
estas ermitas y el monasterio de Santa Leocadia, próximo a la Cruz Cercenada, había otro
monasterio, el de San Martino, entre Quintana e Igüeña, en cuyo lugar ha quedado al
descubierto su cementerio durante una reforma del camino vecinal entre ambas localidades.
Servicios y Hostelería
Café-Bar
Bombay, cuyo teléfono es el número 987519626, Café-Bar La Calzada y Cafetería de la
Casa de la Cultura.
La Fábrica de bebidas "Espumosos López", de tradición familiar, cuenta con la
excelencia de los manantiales de agua de Quintana de Fuseros y despliega su actividad por
la comarca berciana.
Durante la bonanza de la minería se hacían la competencia cinco bares y tres salones de
baile, además de tres tiendas de ultramarino, comestibles y droguería.
Instalaciones Deportivas
El pueblo
adquirió a sus expensas, mediante escote de =10.000.- pesetas (60,10 ) por persona
mayor de edad en el año 1981 durante un concejo, más de dos hectáreas de terreno para
espacios deportivos en el lugar del Moural, aledaño al Grupo Escolar. En esta finca se
cedió el terreno para la construcción de la Casa de la Cultura, que se edificó para
hacer mención y conmemorar el V Centenario del Descubrimiento de América, con fondos de
Ministerio de Cultura. El gobierno autonómico aportó =11.300.000.- pesetas
(68.000.-) para las canchas deportivas, construyéndose las de baloncesto, fútbol
sala y Tenis, y, posteriormente, el campo de fútbol, con la colaboración de una empresa
minera.
Está pendiente la construcción de una playa fluvial
Centros Médicos y
Educativos
La Seguridad
social presta atención primaria en el Consultorio Médico de Quintana, dependiente del
Centro de Salud de Bembibre y del Hospital del Bierzo.
La Educación Primaria se imparte en la Escuela de la localidad, pasando posteriormente
los alumnos a Centros Docentes de Bembibre. Es de reseñar que hubo épocas que impartían
clases cuatro docentes para una matrícula superior a ciento veinte alumnos.
Asociaciones
Asociación
Juvenil Fuseros, Asociación Club Atlético Quintana de Fuseros y Asociación Club Los
Pinos Coto de Caza.
El Atlético Quintana de Fuseros, fundado en el año 1991, ha participado exitosamente
durante una década en las competiciones de fútbol en 1ª Regional Ordinaria de la RFEF.
El Club Los Pinos es un coto privado de caza formado por aficionados del pueblo y personas
allegadas. La geografía de Quintana, su extensión y la abundancia del jabalí, el corzo,
la perdiz roja y la perdiz parda, esta especie radicada en Piedrafita, así como el conejo
y la liebre, permiten la coexistencia venatoria con otro coto intermunicipal, llamado
Gistredo-Catoute.
Fauna y Flora
Además de la
fauna cinegética, encontraremos águilas, aguiluchos, milanos, búhos y otras aves
rapaces. No faltarán en los sembrados los familiares pardales, petirrojos, jilgueros y
pájaros carpinteros, ni el egoísta y pícaro cuco dejará de cantar entre los robledales
por la primavera. Las cigüeñas son asiduos visitantes y se les han habilitado cinco
nidos. Estas celebran sus festines en las charcas de Fondo las Llamas, donde se reúnen
semanas antes de emigrar, en grupos de más de cincuenta.
Las aguas del río Era fueron muy pródigas en truchas autóctonas, como se desprende de
un informe del Ayuntamiento para el Sr. Madoz en el año 1945 ("... de excelentes
aguas y abundancia de truchas..."). Es, por ello, un río apto para la repoblación y
recría de alevines, pero la falta de cuidado, la depredación y el uso indebido del agua
para el regadío casi han anulado las esperanzas de ver los reflejos de las escamas de un
alevín bajo las aguas desde el puente del molino del Era. Una virtud de nuestros
antepasados fue saber cuidar las truchas pues era el pescado más fresco que comían.
La flora también colaboraba a la manutención del casi extinto urogallo, que se
alimentaba de los arándanos y bayas del acebo. Los abundantes robles, los abedules, los
fresnos y los arbustos de los cierres de las fincas ofrecen cobijo a las aves. La
botánica del lugar es original y nos muestra singulares ejemplares, como el capudre y,
entre muchas plantas medicinales, la genciana. Con la flor de las urces las abejas
fabrican miel muy exquisita.
Socioeconomía
Quintana de
Fuseros es la segunda reconstrucción de una colonia romana fundada en territorio de los
astures en la última treintena a.C., llamada Interamnium, dedicada a las explotaciones
auríferas. Interamnium, ciudad con derecho latino, fue un enclave importante en las vías
romanas hasta el siglo III en el que, debilitado el Imperio romano, la frontera pirenaica
se abrió para los pueblos bárbaros, que dominaron a los hispanorromanos, y fue destruida
por el godo Teuderico II en el año 457. Sobre sus ruinas se alzó una nueva ciudad, la
villa de Taurón o Toral, de tal relevancia y señorío, que fue pertenencia de Gonzalo
Bermúdez, señor del castillo de Luna, que la donó a su yerno el insurrecto Don García,
a quien, en castigo de su traición, se la enajenó el rey Bermudo II en el año 992, y de
nuevo fue arrasada completamente en el año 997 al paso de Almanzor hasta Santiago. La
reconstrucción de Toral, y con él la de Interamnium Flavium, se hizo en el solar que
ocupa hoy Quintana de Fuseros, urbanización en la que residió el tenente del señorío
del Boeza, una gobernación en que se subdividía la comarca del Bierzo hasta la alta edad
media.
Finalizando el siglo XV la economía de la región se basaba en la agricultura y
ganadería, pero en esa época las casas nobles que dominaban el Bierzo crearon dos
herrerías y cuatro fraguas en el lugar de Marciel, explotando la riqueza en agua, madera
de roble y castaño, la abundancia de urces en los montes, de cuyas raíces se hacía el
carbón para las fraguas, y una vena de hierro que había en el lugar. Ello, además de
indicarnos que por aquel entonces pasaban buenas comunicaciones por el valle del Era,
trajo consigo gran pujanza y actividad en la zona, los obreros expertos para las
fundiciones procedían de otras regiones ya industrializadas; había otros obreros fijos
como los que se encargaban de moler el mineral de hierro; los administradores, bajo cuyo
mando estaba la fábrica, recepción, venta y encargos; otros operarios se contrataban
temporalmente para laborar en la ragua y la conservación de la presa y edificios, y en
torno a estas herrerías se movían grandes cantidades de carros de leña y montones de
carbón de urce, que, generalmente hacían los campesinos en las épocas de menos trabajo.
Este auge de la zona fue disminuyendo durante el siglo XVII, y a finales del siglo XVIII
desaparece toda la actividad, causada por la construcción de la carretera de Madrid a La
Coruña (año 1786 muestra un bloque de piedra del puente de la reguera en Bembibre) y
nuevas herrerías cercanas a la nueva ruta.
De este modo, las principales actividades siguieron siendo la agricultura y la ganadería,
así como la apicultura, coexistiendo con ellas los oficios y trabajos de los telares,
para tejer el lino de las propias linares y la lana de los rebaños, las fraguas y las
herrerías, que eran necesarias para forjar las herramientas agrícolas y para herrar los
bueyes y las caballerías. Los carpinteros y canteros fueron siempre necesarios para la
construcción o rehabilitación de las casas, construcciones en las que se empleó
principalmente la piedra, la losa y la madera de la zona hasta los años de 1960.
En los inicios del siglo XX la actividad de la minería del carbón creó un nuevo y
positivo impulso económico, siendo destacable que hacia las décadas de los años 50 y 60
coexistían más de seis empresas mineras en el ámbito de Quintana.
La actividad minera era compaginada con las actividades agrícolas, que eran ejercidas
principalmente por las mujeres a las que se unían los hombres al salir de la mina, y
otros oficios varios, como las fraguas, donde diariamente se afilaban y reparaban las
picas y herramientas de los mineros y agricultores.
En el año 1928 varios vecinos constituyeron una empresa cuya actividad era la fábrica de
luz en un pequeño salto del río, y la distribuían y vendían a los vecinos. En
recompensa por el uso de una presa en el río la luz del alumbrado de las calles era
gratuita, si bien el concejo debía cuidar que las hojas y ramas de los árboles no
obstruyeran la presa, de lo que se encargaron los mozos, consiguiendo que el consumo
eléctrico del salón de baile también fuera gratuito.
En el año 1942 se realiza la traída del agua corriente y se instaló en tres fuentes que
aun se conservan repartidas una en cada barrio. Su captación se hizo en un manantial
sobre Fuseros, cerca del lugar de las Suertes, en las inmediaciones de la Dehesa, venal
que llaman Fuente la Cuerva, que es la actual, renovada e instalada en las viviendas
durante el año 1972. A su vez se equipó la torre de la iglesia con un reloj, que daba y
repetía las horas advirtiendo las de regresar del trabajo o ir y salir de la escuela,
pues antes, las doce campanadas del mediodía las repicaba un premiado alumno de la
escuela, mandado por el maestro.
Estas obras se realizaron y costearon por los vecinos, y uno de los medios que emplearon
para reunir los fondos fue la venta de carbón vegetal, que hacían en el monte quemando
grandes pilas de tuérganos (cepas de urces).
Existían
cinco sociedades de ganado ovino y caprino con sus correspondientes rebaños que
apacentaban los rastrojos y ramoneaban en el monte. Las vacas, cuyo número era muy
elevado, pacían las praderas y campiñas de los valles y laderas de las montañas. La
hierba de los prados era almacenada en los pajares, y también cañas de roble, llamadas
follacos, para alimentar a los animales durante el invierno. En los ocho molinos de
maquila que había, cuyos rodeznos eran movidos por el agua del río Era, se molía el
centeno y la cebada que se había almacenado en las paneras, tras la maja en las eras,
donde se trillaban o tundían los manojos con un instrumento llamado piértigo para formar
las parvas. Estas moliendas servían para hacer pienso y mezclar con otros forrajes y
hortalizas que se utilizaban para alimento de los animales.
Quintana era un pueblo que se autoabastecía de sus fértiles vegas y ganadería, de modo
que todos los vecinos poseían pajares, corrales y gallineros. La venta de los cabritos,
corderos y terneros a los tratantes o carniceros se unía a los ingresos pecuniarios de
los jornales, principalmente de la mina. Durante la década de los años sesenta, aun se
hacía en los hornos el pan de centeno y trigo, se cuajaba la leche en ollas de barro y se
consumían las mantequillas hechas en odres o mazaderas con la leche que no se vendía a
las empresas lácteas.
Las uvas y la producción de castañas formaron una parte notable en la economía de
Quintana de Fuseros, llegando la Vendimia, el Magosto y la Matanza de los cerdos a formar
parte de la vida costumbrista de esta localidad.
Actualmente la agricultura ha desaparecido prácticamente, conservándose un poco la
ganadería, que parece retomar una nueva ascensión. Debemos esperar que sea así y
retorne la empresa agrícola ante la inminente y tan necesaria concentración parcelaria.
La actividad minera, en la que tantos hipotecaron su salud para lograr un modo mejor de
vivir y educar a sus hijos, se ha retraído, como en el resto de la comarca berciana,
aunque permanece un cielo abierto en el monte de los Mozones, que en nada está
beneficiando al pueblo. Ello, juntamente con otros matices sociales, ha originado un gran
descenso de la población, permaneciendo en el pueblo las personas a las que proporcionan
cierta comodidad sus posesiones, su trabajo cercano o su condición de pensionistas.
La cordialidad forma parte de la idiosincrasia de los vecinos
de Quintana de Fuseros, y la gentileza distingue la manera de ser de sus habitantes, por
lo que los visitantes serán bienvenidos a este lugar donde se unen las más idóneas
condiciones para residir, oxigenarse y expandirse naturalmente. |