Se extiende desde el río Era hasta el paraje de los
Silvanes, zona excavada para la explotación aurífera y a su vez de defensa, que se
interpone entre la Torquina y el Torcón. Son muy abundantes las mouruecas, residuos y
escombreras de estas explotaciones.
En este castro se emplaza el lugar de Llamagunda, que significa campo de lucha, y en él
hubo un monte de Mercurio o cúmulo de piedras, pues aquí se cruzan cuatro caminos, y se
llama Cruz de Llamagunda. Este montón de piedras desapareció con la construcción de la
carretera. Otros mojones indígenas dedicados al dios de los caminantes existieron en los
cruces de otros caminos, de los que conservamos el nombre cristianizado de Cruz Cercenada,
Cruz del Rañadero y Cruz de Los Castros.
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