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Toral

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Notas

La ciudad de Intermanium Flavium fue aniquilada por el rey godo Teodorico en el año 457, después de vencer al rey suevo Requiario en las orillas del Orbigo, arrasando a sangre y fuego la ciudad de Astorga y el Bierzo. Sobre su solar se reconstruyó una nueva villa con el nombre de Toral o Taurón.  

    Tras la Batalla del Era fueron sometidos los tagarros y obligados a vivir en la colonia romana, en el fuerte construido por la Legión para colonizar el territorio arrebatado a la tribu astur, donde ya  los constructores, los reparadores de armaduras, los carreteros, los escribanos y los soldados licenciados habían comenzado a tener propiedades y se habían avecindado. A esta fortificación los romanos la llamaban Interamnium por estar emplazada entre dos fondos de lagunas desecadas por las explotaciones auríferas; antes lo llamaban Toral o Tauralem, con el significado de fuerte o fortín, fortificación que fue colonizada con  gigurros galaicos en la época de la conquista, como el resto del Bierzo, ante la retirada de los astures a las campas de las montañas del norte de esta comarca.
    Interamnium fue una de las ciudades de Hispania que recibió  en el año 73 ó 74 el ius Latii, derecho latino, concedido por Vespasiano, y desde entonces llevó el nombre de Interamnium Flavium que conservaría durante el dominio y colonización romana.
    Decadente el Imperio romano, una rama de los suevos, procedentes de las tierras de entre el Rin y el Danubio, juntamente con los alanos y vándalos asdingos, dirigidos por Hermerico penetraron en el año 409 en la Península estableciéndose en la provincia romana de Gallaecia en el año 411, donde fundaron el reino suevo. Con esta invasión y la derrota de los hispanorromanos comienza la independencia y separación de Roma. Los suevos se habían extendido por el norte hispano hasta la Tarraconense siendo su rey Requiario, pero Teodorico II, del reino visigodo de Tolosa, aliado de los romanos, acudió para someterlos, venciéndolos en las orillas del Orbigo a finales del año 456; Tomó Braga e hizo prisionero y dio muerte a Requiario, llegando su incursión hasta Mérida. Su regreso fue catastrófico para Interamnium Flavium donde se habían refugiado en su huida los ciudadanos de Astorga, perseguidos por los bárbaros, que habían arrasado completamente aquella ciudad. Era el año 457, en esta persecución Interamnium Falvium fue asolado, quemado y destruido en su totalidad.
    El reino suevo se rehizo de las derrotas y duró hasta el año 585, año en el que fue anexionado por el visigodo Leovigildo, y debió ser durante este período cuando se reconstruyó Interamnium, pero con el nombre de Toral o Taurón, antiguo nombre del fuerte romano. Así surgió la ciudad nueva con signo de independencia olvidando el nombre y dominio romano.
    Taurón fue un señorío importante, que hacia el año 970, juntamente con otras posesiones, como el monasterio de San Miguel de las Dueñas, pertenecía a Don Gonzalo Bermúdez, dueño del castillo de Luna, quien lo donó a su yerno el rebelde Don García, que lo poseyó hasta el año 992, año en el que fue sometido por el rey Bermudo II, que enajenó sus posesiones entregándoselas a su fiel notario Sampiro.
    Desafortunadamente quiso el destino que la suerte de la nueva villa de Toral, heredera del solar de Interamnium Flavium, discurriera paralela a la de la ciudad de Astorga y así fuera destruida como ésta en el año 997, durante la incursión musulmana de Almanzor hasta la ciudad de Compostela, correría y despojo del Camino de Santiago, con la que infligió a la cristiandad un castigo cuya resonancia transcendió el ámbito de España a donde acudían peregrinos de toda la cristiandad.
    Los reyes estaban atareados en la reconquista de las tierras ocupadas por los islamitas, entretanto los obispos se ocupaban de las reconstrucciones y repoblaciones, de tal modo que surgieron señoríos eclesiásticos, tal como la villa de Cacabelos que perteneció al de la sede compostelana , acaeciendo que durante esta reparación del Camino de Santiago, el santuario de las orillas del Cúa fue bendecido por el arzobispo de dicha diócesis en el año 1108, lo que nos indica hasta dónde llegó la preocupación de dicho prelado. No aconteció lo mismo en la diócesis de Astorga, ya que si bien se reconstruyó esta ciudad, las poblaciones del primigenio Camino peregrino seguían arruinadas, con la salvedad del pueblo de San Justo de Cabanillas, reconstruido como señorío eclesiástico con las mismas ruinas de la cercana ciudad desolada de Interamnium, de ahí la justificación de los dos miliarios en el pórtico de su iglesia parroquial.
    En estas circunstancias, el rey Fernando II dona la arruinada mansión de Interamnium Flavium con su derruido castillo, que había sido construido por Alfonso III en el año 884, a los Caballeros del Temple, que emprendieron su arreglo y la construcción de una nueva edificación en territorio de Fuseros, al lado del antiguo Toral, reencarnación de Interamnium. La ejecución de este nuevo proyecto, del que puede verse su traza en una ladera coronada por el castro las Torcas, diseño del que se aprecian dos calles paralelas y las otras transversas con paredes longitudinales de contención para sostener los solares de las casas, dio lugar a una urbanización en Fuseros, en la que debieron residir los tenentes de la tenencia del Boeza, y que a la postre, con la integración de los vecinos del viejo pueblo de los buscadores de oro en estas quinterías, dio lugar a Quintana de Fuseros.
    Pasado casi un siglo sin haberse reconstruido el camino original hacia la tumba del Apóstol Santiago entre Castro Ventosa y Astorga, por Taurón (Interamnium) y la Cepeda, los peregrinos habían comenzado a dirigirse hasta el Bierzo por el que se convertiría en el actual itinerario de la peregrinación, ruta que no había sufrido las iras de Almanzor, surgiendo en el poblado de Puebla de San Pedro, donde el obispo Osmundo (1082 - 1096) había construido un puente para pasar sobre el Sil, un punto de referencia, y, porque sus barandillas eran de hierro, la curiosidad y observación de los peregrinos hizo que comenzaran a llamarle ponsferratus, cambiando con el tiempo el mismo nombre del poblado por el de Ponferrada. Pero los peregrinos sufrían los ataques de salteadores y malhechores, por lo que Fernando II, a su pesar, requirió el traslado de los Templarios desde Fuseros y solares de Interamnium y Taurón a Ponferrada para la custodia de los romeros penitentes, concediéndole los primeros fueros a esta villa en el año 1180 y preocupándose de su repoblación, mudanza que supuso gran beneficio para Ponferrada con la edificación de un castillo por los Templarios y poco a poco el resurgimiento de la nueva ciudad, puesto que aun en el año 1244 tuvo que ser repoblada por Fernando III, acarreando de este modo la definitiva desaparición del camino original hacia Santiago por Interamnium.

  La villa de Taurón o Toral, reencarnación de Interamnium Flavium, fue arrasada por las iras de Almanzor contra el cristianismo en el año 997. Su solar forma parte de los lugares de Quintana de Fuseros, emplazamiento conocido con el topónimo de Toral, patronímico con el que se complementan los pueblos de San Esteban de Toral y Santibáñez de Toral. 

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