Los Castros es un castellum romano construido sobre roca, superficie encima de la que Alfonso III construyó un castillo para defensa contra el mundo invasor musulmán. Sus entradas están cavadas en el esquisto. Se conservan restos de paredes, muralla, trozos de piezas de barro para el suelo y losas con agujero de clavo, propio de castro romano, y un pasadizo que baja hacia el río Era. Su plaza ha sido saqueada nuevamente, ¿testigos?, los robles que crecen sobre los restos de la muralla, a cuya sombra se realizó una excavación.

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El Edicto de Augusto

En una tessera o tablilla de bronce, el día 14 y 15 de marzo del año 15 a.C. desde Narbona, el emperador Cesar Augusto escribe un edicto reglamentando la conducta a seguir por los Susarros y Gigurros.
Su existencia se da a la luz en noviembre del año 1999 sin poder precisar el lugar de su descubrimiento, siendo muy vagas e imprecisas las indicaciones del descubridor:
                       -"...desconozco si el hallazgo fue casual y si con ella aparecieron otros elementos arqueológicos... Mi informante no ha sabido precisar ni el lugar exacto del hallazgo, ni el contexto material en el que apareció la placa de bronce..." (José A. Balboa de Paz -Estudios Bercianos nº 25 Noviembre 1999, pg. 45").
                        -"Los diarios locales de la provincia de León publicaban el domingo la noticia del hallazgo, en un lugar indeterminado del Bierzo, de una placa de bronce, de tamaño un poco menor a un folio, que contiene un decreto del emperador Augusto." (difundido en su Internet el 16 de diciembre de 1999 el Prof. Jesús Rodríguez Morales, citado por Felice Costabile y Orazio Licandro -Tessera Paemeiobrigensis, pg. 13, junio 2000).
El edicto, tanto por la conservación del bronce como por lo que dice, es de excepcional importancia. Pero ¿Cómo y dónde fue encontrado? ¿Acaso por un cazador y por casualidad en un foramen , en un lugar y unas circunstancias que no han sido dadas a conocer?, supuestamente no.
En julio de 1998 pude observar cómo en Los Castros de Quintana, al lado de una pared de edificio que se hallaba al descubierto, se había realizado una excavación, dos brechas alargadas de unos 60 cm. de profundidad. Me sorprendió, pero la falta de interés que en otras ocasiones se ha mostrado a mis comentarios me abstraía en la duda, de la cual me sacó la publicación del hallazgo, que me hizo pensar en la posibilidad de que, por la cercanía de este lugar al de donde casual y supuestamente se decía que apareció el Edicto, pudiera haber sido aquí.
El musgo y el matorral cubren las piedras y las losas dispersas por la llanura del castellum.